20171206- ARTÍCULO Vida cotidiana familiar Una mirada desde la infancia

Vida cotidiana familiar: una mirada desde la infancia en situación de pobreza

Everyday Family Life: A View from Childhood in Conditions of Poverty

Karla Ramos Cortés [1]

Jadira Nataly Xochicale Vidal[2]

Lizbeth García Luna[3]

RESUMEN

Estudio de enfoque cualitativo realizado en Ecatepec, México. Tuvo por objetivo abordar la realidad de la vida cotidiana familiar de las niñas y de los niños que viven en situación de pobreza, sus características e implicaciones. La recolección de datos se llevó a cabo en un grupo que cursa el tercer año de primaria, de febrero a mayo de 2017. Las técnicas que se utilizaron fueron la observación participante, entrevista no estructurada-no dirigida y grupo focal. El análisis de datos se realizó a partir de categorías bajo un diseño de investigación fenomenológico. Los hallazgos muestran que la vida cotidiana familiar está principalmente caracterizada por la violencia, y que se influye mutuamente tanto por el contexto comunitario como por el escolar.

ABSTRACT

This article presents a qualitative study carried out in Ecatepec, Mexico, whose objective is to study the realities of everyday family life of children who live in situations of poverty, along with their characteristics and implications. The data was gathered from a group of third-grade elementary school children between February and May of 2017, employing the techniques of participant-observation, non-structured undirected interviews, and focus groups; the data was analyzed using categories derived from phenomenological research design. Its findings show that family life is mainly characterized by violence, a situation that reciprocally influences community and academic contexts.

 

PALABRAS CLAVES

Infancia, vida cotidiana, pobreza, realidad, violencia.

KEYWORDS

Childhood, everyday life, poverty, reality, violence.


Introducción

La infancia, como etapa crucial en el desarrollo de toda persona, debe ser comprendida desde los diversos actores, estratos sociales, interacciones, dimensiones y enfoques que la componen, no como un todo homogéneo sino como una etapa en la cual la diversidad de realidades se acentúa más. Estudiarla nos permite conocer la situación en que las niñas y los niños se encuentran en determinados contextos sociales y culturales.

Es así que resulta necesario conocer la manera en que comprenden su entorno, los aspectos que involucran su vida cotidiana, la manera en que construyen su ser; hacerlo, además, desde la situación de vulnerabilidad de quienes viven en situación de pobreza, permite dar cuenta de los procesos que están inmersos pues es innegable que tanto la infancia como la pobreza determinan la manera en que una persona construye su modo de vivir. En algunos estudios realizados, se ha expuesto la compleja situación en la que viven las niñas y los niños días con día: la divergencia entre su pensamiento y el de los adultos con quienes comparten un espacio, tiempo y relaciones deja ver la necesidad de escucharlos para construirles otra realidad (Concha, 2009), la estrecha y profunda relación de éstos con la cultura a la que pertenecen desde la que internalizan formas de pensamiento particulares pero, también, la apropiación de elementos diferentes que provienen de otros contextos y cómo es que los van asumiendo (Pérez, 2005), el desarrollo cognoscitivo diferenciado en niñas y niños que viven en situación de desventaja socio-económica siendo un aspecto positivo su inteligencia social, mientras que se muestran vulnerables en la toma de perspectiva cognoscitiva considerando que el medio social –educativo, familiar y general–, que está caracterizado por el hacinamiento y la marginalidad, pone en duda la calidad de la interacción del niño (Abello y Kolestrein, 2002), al igual que se destaca la singularidad en la percepción de su realidad de la vida cotidiana la cual está basada en la satisfacción de necesidades básicas, en el afecto –sobre todo de la madre– y la importancia de la familia, en la influencia de su medio físico, en la relevancia de sus habilidades sociales y en estereotipos marcados (Amar, Angarita y Cabrera, 2003; Cabrera y Angarita, 1999).

En ese sentido, adentrarnos en la vida cotidiana de las niñas y de los niños y desenmarañar todo aquello que la involucra representa uno de los múltiples acercamientos para comprender la infancia en situación de pobreza.

La vida cotidiana, como parte del mundo social, constituye un lugar común donde se gesta una pluralidad de símbolos e interacciones dentro de un marco cultural –espacio y tiempo determinado–, en donde confluyen las prácticas y las estructuras que crean, reproducen y transforman las personas (Lindón, 2000). De esta manera, la vida cotidiana está compuesta de dimensiones como la familia, el trabajo, el espacio físico, el consumo, el transporte, la educación, entre muchos otros. Abordarla nos permite estudiar el lugar donde se concretan y evidencian diversas situaciones que la implican, como las decisiones políticas, las fluctuaciones económicas, los cambios religiosos, las revoluciones, las creencias, los mitos (Collado, 2002).

En la infancia, la construcción de la realidad se realiza, de manera más trascendental, a través de la socialización; es decir, a través de un proceso de aprendizaje donde las niñas y los niños se van apropiando de aquello que les rodea. Es así que la realidad de la vida cotidiana se desarrolla a partir del conocimiento que se adquiere con base en la interacción y en la comunicación con los otros, en lo que el lenguaje es parte fundamental para la comprensión, la conceptualización y la comunicación de su cultura.

Por lo tanto, la infancia debe considerarse como una etapa crucial en la que las niñas y los niños deben vivir seguros ante las situaciones de invisibilización, discriminación y violencia, pues el contexto cultural incide en las primeras interacciones sociales que fomentan las competencias cognoscitivas (Papalia, Wendkos y Duskin, 2009) y asegura su bienestar.

Dada la influencia del contexto en la vida de las niñas y los niños es que la pobreza, como realidad, cobra importancia. En América Latina, el tema de pobreza ha tenido un impacto significativo, tanto en lo político como lo social, por lo que no sólo implica dimensiones en términos demográficos sino la carga de temores sociales que se ven reflejados en su población (Barba, 2009). Es importante considerar que la pobreza es calificada como la enfermedad más mortal del mundo, debido a la falta de recursos económicos y sociales de la gente que se encuentra en esta condición (Organización Mundial de la Salud, 2009). Las niñas y los niños que se encuentran en situación de pobreza están expuestos a una privación múltiple que comprende lo material, lo espiritual y lo emocional, lo cual se considera necesario para sobrevivir, desarrollarse y prosperar; en este sentido, tal situación no les permite el disfrute pleno de sus derechos, ni alcanzar su máximo potencial, como tampoco ser partícipes de la sociedad en un ambiente de igualdad (UNICEF, 2005).

Por su parte, la situación económica en México se torna cada vez más difícil, sobre todo para ciertos sectores de la población. En 2014, había 55.3 millones de personas (46.2%) en situación de pobreza, es decir, 2 millones más que en 2012. Ahora bien, las personas menores a los 18 años representan 53.9% en situación de pobreza moderada (42.3%) y extrema (11.5%), y son el sector más vulnerable (Coneval y UNICEF-México, 2014). Se ha identificado que pertenecer a un sector en pobreza tiene un gran impacto en el desarrollo personal y académico en los primeros años de vida de una persona. Asimismo, la percepción y la forma de vida se ven influenciadas y modificadas por las condiciones que del factor socioeconómico se derivan.

Dado lo anterior, y merced a los insuficientes estudios sobre el tema, se torna importante y necesario realizar investigaciones en México que den cuenta de la manera en que las niñas y los niños construyen su realidad cotidiana para, en el mejor de los casos, visibilizar a un sector de la población que, si bien es considerado en convenciones internacionales y en gran parte de las políticas públicas del país, necesita ser escuchando a partir de sus propias voces y experiencias. Esto considerando, además, la posición de vulnerabilidad en que los podría estar colocando la situación de pobreza a la que se enfrentan todos los días, misma que impide el disfrute de sus derechos así como su participación plena en la sociedad, y que incide en la forma en que construyen sus modos de relacionarse, de sortear situaciones familiares, comunitarias y personales, lo que a su vez podría influir en decisiones futuras cruciales, como su proyecto de vida.

Muchos son los fenómenos propios de la vida cotidiana de personas y de comunidades que ni siquiera son percibidos como interesantes, y mucho menos son tomados en cuenta como potenciales asuntos de interés indagatorio. Por ello, el estudiar la construcción de la realidad de los niños y de las niñas resulta importante para conocer y reconocer la influencia que en ellos tiene su medio y el contexto social en el que se encuentran, en su percepción del medio y de sí mismos. Escuchar las voces del silencio puede darnos conocimientos para conocer las áreas de intervención que podrían ser atendidas en posteriores investigaciones. La reflexión sobre las actividades de los seres humanos en el medio en el que se desenvuelven y por las cuales crece su experiencia y penetran en aquellas características que no se muestran de forma aparente nos permitirá reconocer como no ordinario lo que no lo es, pero que aparenta ser evidente (Villegas y González, 2011).

Así, compartimos que la investigación social nos enfrenta a realidades de las cuales queremos y debemos dar cuenta, y a las que queremos aprehender, explicar, comunicar, visibilizar y, en el mejor de los casos, transformar (Fletes, 2006).

 

Método

Esta investigación se llevó a cabo en un contexto en condiciones de pobreza en el Estado de México, bajo la metodología cualitativa (Villegas y González, 2011), con el objetivo de abordar la realidad de la vida cotidiana familiar de las niñas y de los niños que viven en situación de pobreza, en tanto sus características e implicaciones. Esto considerando que la dimensión familiar es el contexto principal y fundamental en su día a día, desde el cual se pueden dilucidar sus procesos de aprendizaje, los recursos de los que se valen para hacerle frente a diversas situaciones, de qué manera influye la condición socioeconómica en su desarrollo, la influencia de determinadas personas, entre otros.

El estudio se realizó desde la mirada fenomenológica, pues este diseño hace hincapié en las experiencias subjetivas de las personas, contemplando sus ideas, sus vivencias y sus sentimientos. Esto desde la perspectiva interna de cada ser humano que las experimenta (Aldana y García, 2011).

Se trabajó con un grupo de 29 niñas y niños que cursaban el tercer grado de una escuela primaria ubicada en la Av. Río de las Américas, de la comunidad de La Presa, en Santa María Tulpetlac, municipio de Ecatepec.

 

 

Escenario

La elección de realizarlo en Ecatepec de Morelos se dio considerando el hecho de que es uno de los tres municipios del Estado de México que cuentan con mayor número de personas en situación de pobreza (Coneval, 2011).

Conforme al último Censo de Población y Vivienda (2010), Ecatepec de Morelos tiene una población total de 1 656 107 habitantes, lo que la ubica como la demarcación con mayor concentración poblacional, no sólo a nivel estatal sino también nacional, superada únicamente por la delegación Iztapalapa, en la Ciudad de México. Así, Ecatepec de Morelos representa 10.91% de la población del Estado de México, misma que se divide de la siguiente manera:

 

POBLACIÓN TOTAL (2010)

1 656 107

HOMBRES

806 443 (48.70%)

MUJERES

849 664 (51.30%)

 

Dicha población esta mayormente representada por jóvenes de entre 15 y 24 años de edad, seguida de la población infantil de entre 5 y 9 años (Sistema Municipal de Información Estadística y Geografía, 2013).

De acuerdo con el Coneval, Ecatepec de Morelos es uno de los tres municipios del Estado de México con mayor número de personas en situación de pobreza (Sistema Municipal de Información Estadística y Geografía, 2013: 5, cita 17).

 

Municipio

Personas en situación de pobreza (2010)

Puebla, Puebla

732 154

Iztapalapa, Distrito Federal

727 128

Ecatepec de Morelos, Estado de México

723 559

León, Guanajuato

600 145

Tijuana, Baja California

525 769

Juárez, Chihuahua

494 726

Nezahualcóyotl, Estado de México

462 405

Toluca, Estado de México

407 691

Acapulco de Juárez, Guerrero

405 499

Gustavo A. Madero, Distrito Federal

356 328

 

Lo anterior se basa en la medición de los siguientes indicadores a nivel municipal (Coneval, 2010):

 

Indicadores

Porcentaje

Número de personas

Promedio de carencias

Pobreza

Población en situación de pobreza

40.8

723 559

2.4

Población en situación de pobreza moderada

34.8

616 537

2.2

Población en situación de pobreza extrema

6.0

107 023

3.6

Población vulnerable por carencias sociales

33.0

584 364

1.9

Población vulnerable por ingresos

6.7

118 274

.

Población no pobre y no vulnerable

19.6

346 958

.

Privación social

 

 

Población con al menos una carencia social

73.8

1 307 924

2.2

Población con al menos tres carencias sociales

24.0

425 196

3.4

Indicadores de carencia social

 

Rezago educativo

17.8

314 747

2.5

Acceso a los servicios de salud

40.3

713 991

2.7

Acceso a la seguridad social

55.3

980 002

2.5

Calidad y espacios de la vivienda

9.7

172 080

3.2

Acceso a los servicios básicos en la vivienda

5.6

99 634

3.1

Acceso a la alimentación

31.1

550 683

2.9

Bienestar económico

 

Población con ingreso inferior a la línea de bienestar mínimo

11.1

197,247

2.6

Población con ingreso inferior a la línea de bienestar

47.5

841,833

2.1

 

Técnicas

La recolección de la información se efectuó mediante tres técnicas: la observación participante (Taylor y Bogdan, 1987; Rodríguez, Gil y García, 1996; Ullin Robinson y Tolley, 2006), el grupo focal (Hamui y Valera, 2013) y la entrevista no estructurada-no dirigida (Zapata 2005) a la maestra del grupo.

Se estableció contacto con la institución mediante una asociación que se dedica a trabajar con la infancia. En una primera visita con la directora de la institución expusimos el proyecto mencionando el objetivo, la forma de trabajo, tiempos y fechas estimadas. El grupo designado por la directora fue el tercero A, pues nos refirió que presentaba algunos retos conductuales y de rezago educativo; se asumió que las diversas actividades a realizar podrían tener un impacto positivo ante dichas cuestiones. Asimismo, se acordó con la directora, llevar a cabo un programa de intervención con los niños y las niñas después de evaluar sus necesidades.

La investigación se realizó en ocho sesiones de febrero a mayo de 2017, en la cual se combinaron las tres técnicas mediante diferentes estrategias con respecto al espacio y al tiempo que se establecieron con la directora de la institución y la maestra del grupo, así como a la edad de la población. En un primer momento, se le dio a la institución los consentimientos y asentimientos informados y, posteriormente, la directora nos presentó ante el grupo.

Se tuvieron los primeros contactos con los niños y las niñas a través de actividades de integración y de presentación; posteriormente, se fueron abordando los temas a investigar, mismos que a continuación se mencionan:

 

·         Concepto de familia y sus características.

·         Estructura familiar: ¿qué personas integran una familia? Características de los mismos, considerándose a ellos (niños y niñas) también.

·         Roles que cumplen los integrantes de la familia y el contraste con lo que ellos creían que debía de realizar cada integrante de la familia.

·         Relaciones familiares: ¿qué hacen los integrantes de la familia entre sí y qué hacen con los niños y las niñas? ¿Qué de eso que hacen les gusta hacer con su familia, qué no y qué es lo que les gustaría? Tipos de relación.

·         Rutinas de la familia y de los niños y las niñas.

·         Se abordó el tema de casa/hogar como espacio físico de la familia: características, ideales de una casa.

·         Tipos de problemas que se suscitan en la familia.

·         Resolución de problemas familiares: ¿cómo definen un problema familiar?, ¿cómo lo solucionan? Principales mediadores.

·         Redes de apoyo.

 

Por otra parte, la entrevista a la maestra se realizó en dos sesiones y se abordaron temas como:

 

·         Las familias de los niños: estructura, relaciones, conflictos.

·         Impacto de la situación familiar en la escuela.

·         Estrategias docentes para trabajar en dicho impacto.

 

En cuanto a las observaciones, éstas se llevaron a cabo tanto en días anteriores al primer acercamiento con el grupo para reconocer el lugar (localidad y escuela), en todas las sesiones en las que se trabajó, así como en dos clases de la maestra.

Las tres técnicas se efectuaron hasta que no se encontraron datos nuevos, es decir, llegando a la saturación teórica (Hernández, 2014). El reporte de los datos obtenidos se realizó a través del diario de campo y de formatos de informes de entrevista, donde se reportaron textualmente los discursos de los niños, las niñas y la profesora, con el apoyo de notas y de artefactos como grabador de audio.

Cabe mencionar que en un primer momento se pretendía realizar entrevistas con los tutores de los niños y las niñas, con el objetivo de poder recuperar mayor información; sin embargo, por cuestiones de tiempo y de espacios disponibles, tanto de los tutores (falta de disposición y participación por parte de los padres en las actividades que la institución lleva a cabo) como de la institución (evaluación y actividades extracurriculares), no se logró, por lo que únicamente fue entrevistada la profesora a cargo.

El grupo se mostró en todo momento participativo durante las sesiones, mostrándose interesado ante los temas. Por su parte, la maestra del grupo también estuvo en toda la disposición para que pudiésemos realizar las diversas actividades planeadas.

 

Análisis de los datos

Los datos obtenidos se analizaron de acuerdo con la tarea del etnógrafo (Bertely, 2000): en primer lugar, se realizaron las inscripciones, inferencias factuales y conjeturas, seguido del subrayado de esos mismos elementos; después se recabaron las categorías de análisis y patrones emergentes; finalmente, se realizó la triangulación teórica como forma de validar el análisis y de evitar al máximo la subjetividad de las autoras a través de estudios realizados en torno al mismo tema de la investigación y de la aplicación de las técnicas: observación, discursos de los niños y de las niñas, de la profesora del grupo y de informantes clave.

Así, surgieron cuatro categorías principales que, si bien se analizan por separado, todas responden de manera conjunta al cumplimiento del objetivo; estas son:

 

·         La familia: “es amor”.

·         Estructura y roles: “papá es trabajador, bueno e inteligente”, “mamá trabaja en la casa solita”.

·         Contextos familiar y comunitario como generador de violencia.

·         Impacto en la escuela.

 

Resultados

De acuerdo con el análisis realizado, se presentan los resultados sobre la realidad de la vida cotidiana familiar de las niñas y los niños que viven en situación de pobreza, en tanto sus características e implicaciones, considerando que la familia es el primer contexto socializador de todo ser humano en el que los infantes , principalmente, modelan su construcción como personas, donde establecen sus primeras relaciones y donde desarrollan una imagen de sí mismos y del mundo en el que se desenvuelven (García 2012).

Consideramos necesario recuperar la mayor parte de los discursos de los actores que intervinieron en la investigación, sobre todo de las niñas y de los niños, así como de la maestra, quien es una mediadora fundamental entre los infantes y su entorno.

Si bien el discurso de las niñas y de los niños puede estar mediatizado, apelamos a que deben ser ellos los principales articuladores de lo que viven día a día, dado que es el lenguaje el puente a través del cual se construye y se comunica. Es decir, a partir de la experiencia individual del sujeto se describen las partes que conforman su mundo de la vida con el foco puesto en la cotidianidad. Asimismo, la realidad cotidiana se encuentra definida por la acción y por la comunicación. Por esta razón resulta relevante conocer la construcción de la realidad de los niños y de las niñas a partir de un contexto cotidiano.

Sin duda, la realidad de la vida cotidiana tiene distintos grados de proximidad y de lejanía, pues se organiza en torno al aquí y al ahora, pero también se encuentra conformada por fenómenos que sucedieron en el pasado y que suceden en el presente en la vida de la persona. En relación con lo anterior, la realidad está determinada socialmente, por lo que el lenguaje se considera el medio principal para la construcción de la misma (Rizo 2015).

Se describen, entonces, cuatro categorías principales de análisis que pretenden dar cuenta de la realidad familiar en la que las niñas y los niños viven, de aquello que influye en su construcción de la misma y de otros aspectos de su vida.

 

La familia: “es amor”

Desde una mirada interdisciplinaria, la familia es un grupo de dos o más personas que coexisten como un todo espiritual, cultural y socioeconómico, y que comparte, así, necesidades tanto psico-emocionales como materiales, a la vez que objetivos e intereses comunes de crecimiento y desarrollo, con diversidad de prioridades y dinámicas (Oliva y Villa, 2014). Por tanto, puede considerarse como una forma de organización que gestiona la cotidianidad, pues es un ámbito de interacción que genera sentido y socializa (Gutiérrez, Díaz y Román, 2016).

Sobre lo anterior, al representar a su familia, las niñas y los niños dibujan a varios miembros, paisaje y, la mayoría, una casa. Sobre esta última, mencionan que representa su hogar, que es el lugar donde viven y que, por lo tanto, una casa debe tener una familia, amor, amistad, felicidad y cariño, mientras que lo que no debe tener es molestia, desagrado, separación, decir groserías y violencia. Por lo tanto, es posible ver la relación que hacen entre casa y familia, tomándolo como una misma entidad.

Asimismo, se observa que la concepción sobre la familia que presentan se basa en compartir y estar juntos. Al preguntarles qué significa, las respuestas fueron: “es amor, tranquilidad, convivir con ellos, compartir cosas con ellos”; “es amor, pero también son las personas que nos compran cosas, con quien compartimos, también tenemos una casa y ahí compartimos con ellos”.

La mayoría refiere que la familia es amor porque son quienes los quieren, los aman, les compran cosas, les dan dinero, los alimentan, los cuidan para que no les pase nada, quienes los dejan jugar, porque son las personas que los hicieron y quienes los mandan a la escuela para aprender. Así, impera el discurso de un “nosotros” que, aunado a todos los aspectos positivos que le atribuyen, la familia estaría representando la solidaridad que es característica de estos grupos familiares, respondiendo, así, a un lugar común de protección, defensa y cuidado, sobre todo para los niños que se desarrollan en un ambiente violento (Gutiérrez, Díaz y Román, 2016: 2, cita 5).

Además, existe un alto sentido de pertenencia e identidad que se ve reflejado en opiniones sobre el por qué la familia recibe ese nombre: Somos sus hijos, Es donde nacimos, Somos importantes para ellos, Familia es cuando nos unimos, Nos recuerda a nuestros papás, Somos alegres.

La familia también representa, para ellos, el medio principal de satisfacción de necesidades. Refieren, por ejemplo: Es donde nos dan todo para que le echemos muchas ganas, que se necesita de convivir, de la alegría, el amor y el cariño para formar una familia. En ese sentido, aspectos como el afectivo hasta el factor económico se ven involucrados en la percepción sobre la familia.

Otro punto a rescatar es la relevancia que tienen los valores dentro de la familia. Frases que nos dicen qué está bien y qué está mal, la familia es respeto, que para formar un familia se necesita no pelear, honestidad, obedecer, respetar y compartir, no decir groserías y no golpear, que una familia no debe robar, pelearse (frente a los niños), pegarles a los niños y a las mamás, gritar, separarse, maltratar a los niños, a los animales y a los bebés, ofender, tomar, fumar o drogarse, porque lo aprenden los niños, y no mentir, todo ello da cuenta de las nociones que tienen sobre lo considerado correcto e incorrecto dentro de este ámbito, y a la vez refleja la situación por la que atraviesan de manera cotidiana –sobre todo de violencia–. Dado que los valores dirigen las acciones de los niños, representan una ventaja en este tipo de población, pues se considera un factor esperanzador en cuanto a las posibilidades que puedan tener para cumplir un papel protagónico en su desarrollo personal y social (Gutiérrez, Díaz y Román, 2016: 2, cita 4).

Se puede rescatar, entonces, que los aspectos positivos sobre la familia se basan en la unidad y en los afectos que existan en ella, mientras que lo negativo se expresa en términos de los conflictos y la violencia que se generan dentro, concepción que existe en la infancia, aun cuando no se caracterice por vivir en situación de pobreza (Durán, 2007).

 

Estructura y roles: “papá es trabajador, bueno e inteligente”, “mamá trabaja en la casa solita”

Sobre la estructura familiar, las niñas y los niños mencionan que una familia se conforma por papás, abuelitos, tíos, sobrinos, hermanos/as, primos. Sin embargo, al preguntarles con quiénes vivían, las respuestas se redujeron a: papás (sobre todo, mamá), abuelita, tía, hermanas/os, destacando en la mayoría de las ocasiones la figura femenina en cualquiera de los parentescos. Asimismo, se observó que la mayoría vive con papás y hermanos, seguido de aquellos que viven, además, con sus abuelos u otros familiares; y, por último, aquellos que viven sólo con papá y mamá. También existen aquellas familias que se conforman por uno solo de los padres, o aquellas en las que uno de ellos vive, además, con otra pareja.

Vemos que la gran extensión y la diversidad en los tipos de familia se presentan muy particularmente en los sectores populares y en las comunidades consideradas como marginadas. En poblaciones como ésta, el tipo de familia predominante se compone de varios miembros, que pueden tener entre sí lazos de consanguinidad, maritales, de compadrazgo o de paisanaje (el primer tipo se respeta más que el segundo); además, impera un modelo tradicional en cuanto a los roles que se ejercen: hay una tendencia sexista (Ponce de León 1987), como que las funciones atribuidas a la madre son las de cuidado y labores del hogar, seguida por la de ayuda, afecto y apoyo emocional y comprensión. Por otra parte, en cuanto a las funciones que refieren al padre, están las de mantenimiento económico, cuidado y ayuda, seguidas del afecto. También se ha observado una visión diferenciada de las funciones atribuidas a cada progenitor, lo que se ve reflejado por los numerosos cambios que se han presentado en la estructura y en la dinámica familiares en las últimas décadas (Rodríguez, Triana y Hernández, 2005).

Ello se refleja en el discurso de los niños sobre las figuras masculinas y las femeninas con las que conviven:

Papá

Mamá

Abuelos/as

Mi papá es trabajador, bueno e inteligente

Trabajador, bueno y fuerte

Trabajador y honesto

 

Debe:

Cuidar a su familia

Ayudar a la gente

Defender a la familia

Dar dinero a la casa

No decirles insultos a las madres

Que no nos anden pegando a cada rato

No decir groserías y respetar a la familia

Cuidarnos

Respetarnos

Trabajar

Querernos

Pagar renta

Pagar las colegiaturas

Su comida es rica

Nos quieren, nos aman

Nos tienen que mandar a la escuela

Es trabajadora

Trabaja en limpiar camiones por dentro

Bonita, trabajadora y amable

Mi mamá trabaja en una tlapalería

Trabaja en la casa solita

Nos tienen que cuidar

Es dulce, amable

Amorosa, honesta, feliz

Hacer la comida

Hacer quehacer

Lavar los trastes

Lavar la ropa

Ayudarnos con las tareas

Limpiar el piso

Mis abuelos son muy felices, buenos

Mi abuela es amable, conmigo es amorosa

Abuelita, es chino su pelo, es amable, usa pura falda, guarache, amorosa

Abuelitos, trabajadores, cariñosos, amables

Abuelo trabajador

Abuelo trabaja, trae dinero a la casa

Abuelos, son trabajadores, trabajan en pintar y lijar casas

Abuelos, trabajadores, honestos

Abuela es amable y linda

Mi abuelito me enseña a cuidarme

Mi abuela nos enseña a leer

Nos cuidan

Como vemos, se mira al padre como proveedor, trabajador y protector. Asimismo, se relaciona con hechos como la violencia. Respecto a la figura materna, se hace hincapié en que es trabajadora, puesto que las madres realizan tanto trabajo doméstico como extradoméstico. Esto último se puede explicar por la inestabilidad del trabajo de sus parejas, así como por lo precario de los salarios; sin embargo, ello no excluye el hecho de que continúen realizando las labores del hogar, llevando a cabo un doble papel como encargadas de la reproducción familiar y de la aportación al ingreso de la misma (Damián, 2011; Schteingart, 1997). A pesar de estas respuestas, la niñas y los niños consideran también que las actividades que se supone deben realizar las madres no son exclusivas de ellas y que, incluso, ellos apoyan en las labores del hogar.

En cuanto a los hermanos y a las hermanas, se atribuyen características positivas como buenos, amables y amistosos, lo cual pudiera estar relacionado con que cubren algunas necesidades de los niños al prestarles objetos propios. Asimismo, les atribuyen otros elementos como trabajadores o, en contraste, como inactivos. Otro elemento que retoman es que son listos o inteligentes, en relación con el hecho de que estudian.

En cuanto a los abuelos, éstos se ven ligados con la parte afectiva y con el cubrir necesidades de cuidado. Además, se comparte la perspectiva de que son trabajadores. Con lo que respecta a los tíos, son percibidos como buenos y amables, y se les asocia con el dinero. Por su parte, con los primos y primas se rescatan características de tipo físico.

Con respecto a las relaciones que establecen con cada uno de los integrantes de su familia, mantienen, en general, una visión positiva. Dicen llevarse bien con sus mamás, papás y hermanos porque son quienes los apoyan, los cuidan, les dan cosas, los ayudan a hacer la tarea, los tratan bien, son con quienes juegan y son quienes les compran y se prestan sus cosas; sin embargo, también es recurrente el hecho de que los últimos los regañan o les pegan; por su parte, con abuelos y tíos se relacionan de manera adecuada porque los llevan al parque y al cine o les compran cosas.

Como es posible observar, muchas de las características que les atribuyen a los miembros de su familia se basan, además de en la satisfacción de necesidades, en la afectividad. Actitudes como el afecto, la atención y la confiabilidad son consideradas fundamentales en el seno socializador del niño; por lo tanto, la carencia de éstas genera una situación anómica que podría denominarse como “pobreza significativa” (Morente, 1997 y 2003). En ese sentido, a pesar de la visión general positiva que se tiene sobre la familia, también existe su contraparte que es necesario poner de manifiesto para la comprensión de la realidad en la que ellos viven.

 

Contextos familiar y comunitario como generadores de violencia

El lugar donde se ubica la primaria es La Presa, ubicada en la colonia Santa María Tulpetlac, perteneciente al municipio de Ecatepec de Morelos. La colonia está en las faldas del cerro, por lo que, a excepción de las principales, todas las calles son pendientes y con escaleras. La mayoría de las casas se encuentra en proceso de construcción.

Este es el medio donde se desenvuelven día a día los niños, el cual se muestra generalmente como un ambiente hostil. Ello se relaciona estrechamente con la situación de pobreza, pues las niñas y los niños viven una realidad que se hace evidente en situaciones como el maltrato dentro de la familia, la explotación laboral o sexual, el abandono u otras formas de violencia y trasgresión de su dignidad.

De acuerdo con los datos de la Procuraduría de la Defensa del Menor y la Familia, en 2009 se reporta en la región centro un total de 14 937 denuncias por maltrato infantil, de las cuales en 7 798 (52.2%) se comprobó algún tipo de maltrato, pero sólo 1 667 casos (21.4%) fueron presentados ante el ministerio público; es el Estado de México el que presenta un mayor número de denuncias (Red por los derechos de la infancia en México, 2010).

Como menciona Inmujeres (CEAMEG y Cámara de Diputados, 2013), tanto el maltrato infantil como la violencia de género se ejercen dentro de los hogares. Con sustento en la información captada por la Endireh 2016 (INEGI, 2016), de los 46.5 millones de mujeres de 15 años y más que residen en México, se estima que 30.7 millones (66.1%) han padecido al menos un incidente de violencia emocional, económica, física, sexual o discriminación.

La Endireh precisa que 43.9% de las mujeres ha sufrido violencia por parte de su actual o última parejaesposo o novio, a lo largo de su relación; además, 34.3% de las mujeres ha experimentado algún tipo de violencia sexual en los espacios públicos o comunitarios.

Por su parte, el Estado de México es la segunda entidad con mayor proporción de violencia (75.3%), por encima de la media nacional (66.1%), tanto por la violencia total a lo largo de la vida, como por la violencia ocurrida en los últimos 12 meses (octubre de 2015 a octubre de 2016).

En cuanto al municipio de Ecatepec, éste se mantiene como el más violento del Estado de México para las mujeres, pues durante 2016 se registraron 39 muertes violentas; es decir, aproximadamente tres casos al mes, informó el Observatorio Ciudadano contra la Violencia de Género, Desaparición y Feminicidio en el Estado de México (Mexfem) (Zamora, 2107).

Ahora bien, una de las personas que vive en el lugar, mencionó que es un lugar relativamente tranquilo, pero sí existe delincuencia; de hecho, existen temporadas en las que un Tsuru blanco anda en las calles asaltando, sobre todo a personas que van solas”.

La maestra del grupo también menciona que los niños y las niñas viven en un contexto de mucha violencia, situación que viene desde casa y que influye mucho en su conducta. Ella nos brinda un panorama acerca de las condiciones de la comunidad:

 

Definitivamente, el contexto familiar habla de desintegración, te habla de familias que tienen serios problemas de adicciones. Te hablo de valores porque algunos chicos me han expresado que sus papás se dedican, por ejemplo, a robar en los camiones, que golpean a las mamás; eso te habla de violencia intrafamiliar, de que no son familias funcionales […] y entonces, desgraciadamente, este nivel social que tenemos es el que provoca mucho de estos problemas.

 

Hace también referencia a la situación en la que se encuentra el municipio: Ecatepec es uno de los municipios con más problemas de inseguridad a nivel nacional; entonces, imagínate los chicos expuestos a este tipo de sociedad; yo creo que tan sólo pensar en esa situación te habla de todo lo que ellos viven”.

Tomando lo anterior en consideración, los niños cuentan historias que pueden observar de manera directa: Hay un niño, ese nomás alcanzó hasta el kínder, ya no quiso estudiar, empezó a drogarse”. Pero también recrean situaciones a partir de lo que miran a su alrededor. La siguiente plática se dio por parte de dos niños:

 

—Él toma cerveza, el otro día lo vi, así, bien borracho, jajaja.

—No es cierto, a él lo vi así [pone su puño en la nariz, como gesto de inhalación].

 

Mientras otro comenta: Afuera de mi casa, luego les enseñan a los niños a fumar y ya saben”.

Es así que aun cuando la violencia dentro del contexto comunitario es un gran factor de riesgo para el desarrollo de los infantes, fueron las violencias relacionadas con la familia las que se mantuvieron presentes de manera constante en los discursos de los niños y de las niñas y, como refiere la maestra, esto influye en su comportamiento agresivo. La diversidad en los tipos de violencia que se manifiestan en la vida de éstos se ve reflejada también en las personas que la ejercen. Muchas de las respuestas manifiestan agresiones verbales y físicas, las cuales son mayormente ejercidas en la casa por la madre o por el padre (Meeks, 2006).

La violencia por parte de las madres: Me pega con un palo o con lo que encuentre, hasta me deja marcas, pero ya se me quitaron.

La violencia por parte de los padres: A mí, mi papá nos dice de groserías, a mi mamá y a nosotros igual. Porque luego agarran y se pelean y nos dice de groserías y mi papá se va y ya no ha regresado.

La violencia por parte de los hermanos: A mí, mi hermano me pega, me pega con el palo, la otra vez me sacó sangre de aquí [señala su labio inferior]”.

A todo este fenómeno se le conoce como “infancia en riesgo”, que refiere a la situación en la que viven las niñas y los niños en condiciones que vulneran su desarrollo –en cuanto a aspectos físico-biológicos, psicológicos, emotivos, socio-afectivos, etc.– y el ejercicio pleno de sus derechos, sobre todo en ámbitos como el familiar y el social (Cúso, 1995). Entendiendo la vulnerabilidad como la intensificación de aquellas reacciones que se presentan frente a estímulos que en circunstancias normales puede conducir a una adaptación inadecuada (Kotliarenco y Fontecilla, 1997), existen factores de riesgo que podrían estar ejerciendo mayor vulnerabilidad; algunos se ajustan a los de la población estudiada, por ejemplo: haber sido víctimas directas o indirectas de agresión en sus diversas manifestaciones, ser hijos de familias monoparentales, convivir con algún adulto con adicción a la drogas o vivir en un entorno en el que predominan la delincuencia, la falta de condiciones físicas para vivir dignamente, la falta de condiciones sociales para desarrollar su potencial, la falta de redes sociales establecidas o informales, la marginalidad, entre otros.

Para ilustrar lo anterior, la maestra nos señala que las características de ese medio, en especial, generan que los chicos tengan serios problemas de adaptación, que el medio que les rodea –contexto familiar y social– desgraciadamente influye en sus actitudes, puesto que existe una falta de valores dentro de la casa, con sus vecinos, etc. Por ejemplo: Hay unos que pasan por situaciones familiares, por separación de papás, por serios problemas de agresión hacia ellos y se nota en cómo tratan a su compañeros, en cómo se aíslan, en cómo agreden cuando alguien se les acerca y en la desconfianza que pueden llegar a tenerte…

Además, existen situaciones aún más complejas, que resultan graves en la vida de las niñas y los niños, y difíciles de manejar con los padres, como: …hasta violencia de tipo emocional; el año pasado, violación de una niña por parte del padrastro”.

También las relaciones que uno de los padres establece con otra pareja generan conflicto en la vida de los infantes:

 

Rechazo de las mamás para los niños porque no son sus hijos; te vuelvo a repetir, se juntan con la pareja, pero la mamá, aunque vive, está lejos; son mujeres que los abandonan y que buscan otra vida, pero los dejan a cargo del papá.

[…] [él] es un niño que trae serios problemas por haber visto ciertas situaciones entre sus padres, por haber sido agredido, porque la mamá lo deja y prefiere a la otra pareja y la mamá no lo recibe, lo rechaza…

 

Asimismo, existen otras situaciones que provienen del nivel económico como la falta de alimentación adecuada o de aseo personal, que la maestra considera fundamentales en el desarrollo de los niños y de las niñas, pero también como parte indispensable de su rendimiento dentro de la escuela.

De este modo, se pone de manifiesto que una de las formas de desigualdad social más agresivas es la de los menores que viven en un medio inadecuado para convivir, puesto que vulnera su posibilidad de formar una identidad social y personal adecuada. Asimismo, la pobreza pasa a ser parte de ello, no sólo por las limitaciones de tipo material, sino por otras carencias que se generan de manera estructural y sistemática (Kotliarenco y Fontecilla, 1997: 8, cita 30).

En ese sentido, las niñas y los niños lidian todos los días con hechos que no son ideales para su desarrollo en esa etapa de su vida y, por lo tanto, son los contextos comunitario y familiar los que entran en juego para construir su percepción de la vida y de la realidad, pues, a pesar de los aspectos negativos, los infantes presentan un gran sentido de pertenencia, que puede observarse al momento de describir a sus familias.

 

Impacto en la escuela

La maestra menciona de manera reiterada cómo se manifiesta en la escuela lo que las niñas y los niños viven en su casa y en su comunidad; por ejemplo, en la conducta, o en el hecho de que el grupo presenta un rezago educativo, como lo refirió también la directora de turno de la escuela. Resulta curioso el hecho de que precisamente este grupo sea considerado como el más complicado, y nos dan algunas referencias sobre ello, tales como que hay un niño que falta mucho y que ha estado internado; no lee, no escribe, no sabe matemáticas y su coordinación motriz no es adecuada; además, vive con su madrastra, es tímido y a veces lo llevan a golpes a la escuela; hace referencia, también, a los niños que se destacan como líderes, que son los que tienen mala conducta y que han afectado al grupo, porque golpean u ofenden a los demás; agrega la maestra: Ustedes ven que hablan bajito, no quieren participar”, como consecuencia de la falta de confianza que han generado en sí mismos y en lo demás.

A partir de las observaciones, es posible corroborar lo que la maestra cuenta con respecto a la conducta de los niños y a la manera en que se relacionan; por ejemplo:

 

NIÑO: X no es respetuoso…

MAESTRA: Pero hay que darle la oportunidad de cambiar. ¿Quieres esa oportunidad, X?

[…]

NIÑO: No, yo no le doy la oportunidad.

MAESTRA: ¿Por qué?

NIÑO: Porque luego me dice de groserías…

MAESTRA: Todos merecemos una oportunidad, ya lo hemos platicado…

 

Existe un contraste con respecto a las características del grupo porque, si bien es cierto que existe una falta de integración en el grupo, es posible notar fortalezas como el hecho de que son participativos, que se muestran solidarios entre sí y que, además, se conocen muy bien entre ellos, sobre todo con respecto a situaciones de índole familiar, lo que contribuye a que sean cada vez más empáticos. Ello se explica por el hecho de que, a pesar de estar expuestos a factores de riesgo comunes, en un contexto de pobreza (vivienda precaria, violencia intrafamiliar y alimentación inadecuada), es ineludible que todas las personas presentan la posibilidad de ser resilientes. En el caso de las niñas y de los niños de este estudio se encuentran la adaptación, el sentido del humor y cercanía con los amigos; son reflexivos y autónomos (Munist, Santos, Kotliarenco, Suárez, Infante y Grotberg , 1998).

Otro de los asuntos en cuestión es el de las actitudes dentro de la familia que influyen en el comportamiento directo de los niños dentro del aula. Nos menciona la maestra:

 

Las mamás se gritan, se faltan al respeto, se pelean allá afuera porque los niños se quitaron un lápiz. Entonces ellos repiten esquemas. Si no están acostumbrados a respetar es muy difícil que tú los enseñes a colaborar; los niños requieren de eso y requieren de respeto a reglas y requieren de la atenta escucha de ellos para que puedan aprender, y es algo que me está costando mucho trabajo y conforme pasan las generaciones es más difícil.

 

La familia es el lugar favorable en el que los niños adquieren e interiorizan normas, reglas y límites, dado que también asumen y legitiman los roles que se establecen en la misma (Gallego, 2012); por tanto, como primer espacio socializador, se vuelve necesario que sea un escenario en el que existan situaciones positivas, pues, como lo menciona la maestra, repiten esquemas que, si no son orientados adecuadamente y de manera positiva, pueden tener consecuencias en un tiempo inmediato o futuro. La maestra considera que es el trabajo más fuerte se debe realizar desde la casa, creando hábitos, formando en valores, tiempos y procesos de estudio; que los padres de familia estén preparados y capacitados para enfrentar la situación, considerando que no es fácil, puesto que la situación socioeconómica del país y, sobre todo, de esta comunidad son sumamente complejas: se atraviesan diversos procesos de desigualdad, discriminación, invisibilización, entre otros, que en la infancia redundan, además de lo mencionado anteriormente, en el ámbito educativo, siendo éste un pilar fundamental para el desarrollo de las personas y de naciones enteras. Sobre ello, la maestra hace hincapié en que el rezago escolar se debe en mucho al contexto y a la actitud de los padres que no le dan la suficiente importancia a que los niños vayan a la escuela o a estar pendientes de ellos, ya que, si bien la escuela es encargada de brindar orientación en ese sentido, se torna difícil atender cuestiones académicas si no se superan aspectos como lo emocional; y agrega: ¿Cómo lo interesas si lo que trae en la cabeza son problemas o hambre o miedo o sueño? Son necesidades básicas que si no vienen cubiertas no vas a poder avanzar”.

Como vemos, el impacto de lo que se vive en la familia abarca una esfera importante en la vida de los niños y de las niñas; pero, además, es importante destacar también que todos estos ámbitos no se excluyen mutuamente sino que se interseccionan, creando así una realidad sumamente hostil y vulnerable, en la que se encuentran inmersos, lo que se convierte, entonces, en un problema sistemático y estructural, más allá de que los infantes sean responsabilidad los padres o de las personas que conforman el núcleo familiar.

 

Discusión

Esta investigación pretende ser un acercamiento mayor a la vida cotidiana de las niñas y de los niños que viven en situación de pobreza en uno de los municipios del Estado de México que muestra mayores carencias en diversos aspectos.

Observar la vida cotidiana, entendida como aquellas vivencias del día a día que se encuentran cargadas de significados, intereses y estrategias como sinónimo de comportamientos que nos llevan a construir una red personal de caminos por los cuales transitar y crear nuestras relaciones sociales, es poder comprender desde dónde se construyen los modos de ser, de pensar y de actuar (Velarde, 2006). Hablar de la vida cotidiana de la infancia es visibilizar el marco físico y temporal que puede posibilitar o impedir el ejercicio de los derechos de las niñas y de los niños, considerando que es un grupo heterogéneo y plural, socialmente distinto y desigual, que se define, principalmente, por el contexto familiar y social del que son parte, así como por la manera en que experimentan esta etapa (Morán y Cruz, 2011).

En ese sentido, diversos estudios demuestran y corroboran lo planteado en este trabajo: que la infancia en esta situación de pobreza se encuentra sumamente vulnerable a las condiciones del medio que les rodea (Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, 2013), y que es a partir de ello que los infantes construyen su realidad, la cual se encuentra caracterizada, sobre todo, por la violencia dentro del ámbito familiar en sus diversas formas, como la desestructura familiar, los maltratos infantiles familiares, la dinámica conflictiva entre padres e hijos, la ausencia o el exceso de disciplina, la negligencia o la ausencia de lazos afectivos (Balsells, 2003), por lo que se presenta bajo condiciones muy específicas y que se explican, a su vez, por el mismo contexto comunitario –situación socio-económica–, pues está inevitablemente relacionada con la violencia en tanto causa y expresión de las injusticias, las inequidades, la postergación y la exclusión social (Rodríguez, 2004), lo que genera, pues, un círculo vicioso.

Subrayando la violencia dentro de la familia no pretendemos reducir el problema a una sola esfera de la sociedad –ni juzgar a determinados actores–, sino poner de relieve cómo todo un sistema, que vulnera desde sus estructuras más altas y complejas, incide sobre un grupo particular. Por tanto, las violencias no se pueden tratar de manera aislada sino como un entramado complejo de hechos, actores, procesos y relaciones, por lo que resulta indispensable desenmarañar todo este fenómeno partiendo del hecho de que las niñas y los niños son sujetos de derechos a los cuales se les debe garantizar su pleno desarrollo, partiendo de la necesidad de construirles entornos protectores (UNICEF, 2006). Se vuelve fundamental, entonces, escuchar su voz, pues son quienes nos ayudarán a comprender sus realidades y a actuar en función de ello.

Sin duda, la vida cotidiana de las niñas y de los niños de Tulpetlac se desarrolla bajo un espacio limitante que influye en su presente, lo que se expresa en sus actitudes y conductas, pero también podría estar influyendo en su percepción sobre su futuro, sobre un proyecto de vida. Algunos estudios demuestran que la violencia familiar tiene un efecto significativo en los problemas de conducta y en los problema psicológicos, que impactan también en la vida escolar; además, produce consecuencias negativas en las esferas del comportamiento infantil, pues genera dificultades en las niñas y en los niños en cuanto a desarrollar un adecuado ajuste social, emocional y conductual, lo cual se manifiesta en conductas agresivas y antisociales o de inhibición y miedo (Frías y Gaxiola 2008; Patrón y Limiñana, 2005).

Considerando las estimaciones sobre la situación de pobreza que se experimenta en la infancia y el incremento en la probabilidad de seguir padeciendo privaciones en la adultez, que se transmitan a la generación siguiente (Patrón y Limiñana, 2005: 3, cita 12), compartimos la percepción de la maestra de grupo con respecto al compromiso social que todos los sectores que conforman a la sociedad mexicana debemos tener con respecto a la situación de la infancia: … irles formando así como un futuro, que ellos vayan construyendo, y no conformarse con lo que están viviendo. Sí aceptarlo como paso de su vida, pero no como final de su existencia”.

Dado que la pobreza es un círculo vicioso difícil de romper, en el cual los infantes son específicamente más afectados, al no contar del todo con mecanismos de adaptación para las condiciones en las que viven, resulta indispensable generar y desarrollar estrategias que les permitan hacer frente a éstas (Lara, 2009). En ese sentido, conociendo las fortalezas de las niñas y de los niños de este estudio, y considerando el potencial de todos en general, consideramos necesario continuar conociendo, comprendiendo y transformando las infancias para crear una sociedad más justa.

 

Conclusiones

De acuerdo con la información obtenida, vemos que las niñas y los niños en situación de pobreza de Tulpetlac construyen su sentido de realidad a partir del vínculo familiar. La familia es entendida, por una parte, como amor, y se basa en compartir y estar juntos, además de que se percibe como el medio para satisfacer necesidades primarias como la comida, el vestido, así como las necesidades de seguridad y de afiliación como sentir afecto, percibir cuidado y protección; es, además, el reflejo del tipo de la relación que ellos y ellas señalan que guardan con sus familiares –papá, mamá, hermanos–; por otro lado, la familia también es percibida como el contexto en el que se desarrolla la violencia.

Resulta curioso que, a partir de los elementos mencionados, además de los que rescatan qué debe tener y no tener una familia, así como la estructura familiar y los roles que cada una de las figuras cumple, aquí se muestra que los niños y las niñas tienen una noción de lo que es correcto e incorrecto en este ámbito, así como respecto de los actores implicados.

Lo anterior pone de manifiesto esta tensión que surge en el discurso sobre lo que sucede en el seno familiar y en la manera en que las niñas y los niños conciben su cotidianeidad dentro de la misma. Es decir, existe una parte real –lo que su familia es– y una visión idílica sobre lo que una familia “debe ser” en tanto espacio afectivo y seguro, que no se logra del todo por las carencias socioeconómicas y la situación de violencia que de ellas deriva.

Por otra parte, podemos mencionar que, en diversos momentos, algunos actores de la comunidad realizan diferentes comentarios sobre la violencia, lo cual muestra que es un aspecto que caracteriza en gran medida a la localidad pero, sobre todo, que determina los modos de vida desde la infancia, por lo cual los niños y las niñas se ven obligados a madurar a temprana edad, pues están en contacto con estos factores día a día y de manera directa. Así, es posible sugerir que la gente se encuentra habituada al contexto de violencia, pues, a pesar de que se habla de este tema muy en particular y se reafirma en cada momento, se observa que no se han logrado generar estrategias alternativas que puedan hacer frente a ello, sino por el contrario, existe una especie de aceptación de la situación.

Además de ello, se confirma que la situación de pobreza en la que se encuentran los niños y las niñas, además de la violencia percibida en el contexto familiar y en la localidad, la construcción familiar, la conformación de patrones y/o esquemas, influye en la construcción que hacen los niños y las niñas de la vida y de la realidad, lo que se ve reflejado en la conducta, el rezago educativo, la falta de confianza en sí mismos, la carencia de ciertos valores y el desfase en el desarrollo que presentan. Cabe mencionar que, en contraste con lo mencionado, los niños y las niñas muestran gran sentido de pertenencia al contexto comunitario y familiar. Asimismo, es posible notar fortalezas: son participativos y se muestran solidarios y empáticos entre sí.

Todo lo anterior nos lleva a que habría que tener en cuenta el modo de producción de significados de los niños y niñas, ya que sin tomarlo en cuenta no sería coherente seguir hablando de los infantes (Lara, 2009: 10, cita 32).

 

Sugerencias y limitaciones

Consideramos importante puntualizar las limitaciones del presente estudio y plantear la necesidad de continuar conociendo y reconociendo la vida de las niñas y los niños en situación de pobreza.

Entre las limitaciones, están:

 

·         La reducida población que se estudió: número de niñas y niños, un solo grupo, localidad

·         La reducción a una sola dimensión de la vida cotidiana: la familiar

·         La falta de estudio en cuanto a padres de familia/tutores

 

Resulta, pues, indispensable realizar investigaciones que recuperen en lo posible esta perspectiva, profundizando en la dimensión familiar, extendiéndola y analizándola desde otras perspectivas, como las tensiones en el discurso de las niñas y de los niños, o centrándose, específicamente, en las violencias que se gestan en la misma. Cabría extenderse, también, a otras dimensiones como la escuela, la comunidad, la muerte, el amor, entre otros, pues ello nos brindará un panorama más enriquecedor sobre su día a día; cabría también hacerlo hacia otras poblaciones de niñas y niños, lo que nos permitiría comprender mejor este fenómeno.

Abogamos, además, por la implementación de la metodología cualitativa que supone un medio de recuperación de los discursos y del reconocimiento de las voces, experiencias y sentires de las y los protagonistas con respecto a su cotidianeidad, como forma de visibilizarlos dentro de la sociedad.

Por último, es imprescindible desarrollar programas de intervención en dichas poblaciones, orientados a temas como la resiliencia, proyecto de vida y habilidades para la vida, que puedan contribuir en la mejora de la calidad de vida de las niñas y los niños.

Invitamos, entonces, a los profesionales de la psicología y de otras disciplinas a ocuparse por la infancia, generando otras líneas de investigación e intervenciones que permitan comprender lo que se vive actualmente en México, promoviendo, primero, la conciencia social y el pensamiento crítico ante las diversas problemáticas y, posteriormente, un cambio social en el que se promueva la colaboración de la población en general.

Aceptado el 24 de octubre de 2017

 

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[1]Licenciatura en Psicología. Universidad Autónoma del Estado de México, Centro Universitario Ecatepec. rkarla35@gmail.com

[2]Licenciatura en Psicología. Universidad Autónoma del Estado de México, Centro Universitario Ecatepec jadira.xochicale15@gmail.com

[3]Licenciatura en Psicología. Universidad Autónoma del Estado de México, Centro Universitario Ecatepec lizbeth_galu@yahoo.com.mx

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Balajú. Revista de Cultura y Comunicación de la Universidad Veracruzana. Año 7, número 13, julio-diciembre 2020

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